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Cróncia St. Vincent: sencillez extraordinaria

Mientras escribo estas letras, la web de New Musical Express (www.nme.com) da a conocer su lista de los mejores álbumes de 2014 en la que “St. Vincent” (disco homónimo de nuestra heroína) figura en el número 1. Quizá esto sirva para que su popularidad en España, menor que en otros países, aumente exponencialmente.

Pese a ello, Annie Clarke, nunca ha dejado de visitarnos para presentarnos sus nuevos trabajos. En esta ocasión le tocaba el turno a su quinto disco, un álbum sobresaliente, en el que tras la experiencia de disco y gira con David Byrne y muy influida por este, la tejana ha destilado sus mejores esencias logrando el mejor disco de su carrera hasta la fecha.

ST_VINCENTLa cita era en la mítica Joy Eslava. Unos 400 fieles, tras un retraso en la apertura de puertas, llenaron poco a poco la sala y su primera platea. Descalza y armada unicamente con su guitarra eléctrica hacía su aparición en el escenario la telonera: Núria Graham, a la que se esperaba con expectación y que no decepcionó. Con sus delicadas, pero intensas composiciones, supo hacerse con el favor del público desde el primer momento. Sin duda oiremos hablar bien de esta chica en breve.

A las 9 en punto una bellísima St. Vincent aparecía en el escenario con autoridad y con sus peculiares coreografías. Su presencia escénica es apabullante; pese a un estilismo poco acertado, le basta una sonrisa o un pequeño gesto para encandilar al público. Con la impactante “Rattlesnake” daba comienzo el concierto, secundada por una escueta banda formada por batería, teclados y una polivalente teclista/guitarrista oriental. No por ello el sonido se resentía, y aunque no se reflejan en directo todos los matices de la grabación original, no faltó de intensidad ni credibilidad en ningún momento. El celebrado single que da nombre a la gira “Digital Witness” fue el siguiente tema, y entre delirantes y divertidos monólogos, fueron cayendo “Birth in Reverse” “Regret” “Huey Newton” de su último álbum así como otras perlas precedentes como “Cheerleader”, “Cruel”, “Surgeon”

Ante una escenografía prácticamente inexistente todo el peso del espectáculo cae sobre los hombros de Clarke, que sale airosa del envite. Se siente cómoda en el escenario. Su música es lo suficientemente poderosa y con el apoyo de sus coreografías marcianas rápidamente se mete al público en el bolsillo. Desde lo más alto del escenario deslumbra con la magistral “Severed Crossed Fingers” y con una versión extendida de Prince Johnny demuestra su virtuosismo con la guitarra. El fin de fiesta tiene lugar con una St. Vincent paseada en hombros entre el público con su inseparable guitarra en un interminable éxtasis místico de distorsión y locura.

Annie Clarke ha demostrado una vez más que estamos ante una artista excepcional. Aunque su música no deje de ser pop, es rabiosamente contemporánea, innovadora e inconformista. Tocada por un halo mágico, aunque en momentos pueda recordar a Björk o a Kate Bush, ella es única, e inimitable… es St. Vincent.

www.ilovestvincent.com

Texto: Ángel Malone

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